Quiero hacerte poesía
Descubrir el sentido de amarte
Partir del sexo a la otra vida
Y tenerte ínfimamente distante
Sangrar con versos los problemas
Y conservar solamente ésta unión
Rompiendo todos los esquemas
Desgarrando el matiz de la ilusión
Grabando en roca nuestro encuentro
Como grabar un epitafio
Con papel, tinta e ingenio
En la oscuridad de tu cuarto
Con tu cuerpo como garfio
¿Quién quiere ser abstemio?
Lapsos de razón
viernes, 10 de mayo de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
Abstracciones
Esta es la primera noche sin vos, tu
delicado y poco lúcido rostro se desdibuja en la porosidad del muro que
–muy- brevemente te acoge en su recinto de blancas burbujas de aire, la
fe en que volverás se renueva y se destruye simultáneamente a cada
instante ahogando torpemente estas letras en el río de horas que se
fueron detrás de tu partida.
El silencio ensordecedor me parece
insoportable, solamente la voz de Ella FitzGerald que lentamente sale de
mi computadora me ayuda a agudizar los deseos de estar, pero estar con
vos.
No supe tenerte, no supe soportarte.
Nuestro amor se desmorono velozmente cual
juego de Jenga, cual lazo podrido sobre el cual colgás la ropa, cual
World Trade Center siendo atacado por un avión esa mañana fría del mes
de Septiembre, ese mes de septiembre en el cual once años después la
vida me mostró tus sendas de peligros y azares perdidos en el tiempo que
ahora trato vanamente de menguar para ver si por fin puedo volver a
tenerte entre mis brazos.
jueves, 2 de mayo de 2013
La hora quinta
Amor mío
Sos estas letras que se crean en mis manos
Abriendo el suave postigo
Que se refugia en tus bellos labios
Ésa fragancia a menta fresca
Éstas horas tan absurdas
Éste tiempo que no regresa
Cuando con tus ojos los míos alumbras
Éste proxenetismo de tinta
lleva tu nombre impregnado
Jugando al azar de un dado
Mi vida que has controlado
Al dolor de un condenado
Mientras llega la hora quinta
Sos estas letras que se crean en mis manos
Abriendo el suave postigo
Que se refugia en tus bellos labios
Ésa fragancia a menta fresca
Éstas horas tan absurdas
Éste tiempo que no regresa
Cuando con tus ojos los míos alumbras
Éste proxenetismo de tinta
lleva tu nombre impregnado
Jugando al azar de un dado
Mi vida que has controlado
Al dolor de un condenado
Mientras llega la hora quinta
Composición febril de dos cuerpos amándose
Bastaba acercar mis labios a tu cuello
para sentir tus uñas hundirse en la piel de mi espalda. Bastaba
perdernos entre besos y caricias mañaneras, desdibujar nuestros cuerpos y
amarnos hasta que la salida del sol no lo impidiera.
Explorar minuciosamente cada rincón de tu
esculpida figura y de un momento a otro escuchar ese gemido como un
canto victoriano anunciando la cúspide del éxtasis que ambos logramos
alcanzar.
Luz tenue, cama de rosas y toda una noche
que nos esperaba ansiosa para devorarla devorándonos, y así desnudos
nuestros cuerpos, sumidos en una cadencia difícilmente replicable,
desapegándonos por completo de las cosas materiales para protagonizar el
soneto en tus labios y la melodía de tu cuerpo ardiendo en llamas de
pasión.
Al -Poco estimado- General
¿Dónde queda la dignidad de un pueblo perdido en los
escombros del pasado? Hoy en mi país todos se entristecen porque perdió
el equipo de fútbol de Barcelona, otras cuantas personas caminan
errantes por las sucias calles de esta ciudad que hoy se viste de luto, y
no por los múltiples asesinatos cometidos a diario en este país de
traidores, no por las constantes obras de corrupción cometidas por el
ejecutivo de este país, tampoco por el asqueroso y sucio dinero que
siempre domina la mente del hombre. ¡No! Hoy Guatemala sufre; Sufre,
sangra y llora a manos de la CC anulando el juicio contra el “Genocida”
Ríos Montt, anulando todo el estado derecho de las poblaciones arrasadas
y limpiándose la mugre con la constitución y la voz de los que en
realidad deberían de tener el poder del país: El pueblo.
Una vez más nos demuestran quién en realidad tiene el
poder no solo adquisitivo, sino gubernamental y legal. Y no requiere de
gran ciencia darse cuenta el porqué los de la “élite” cuentan con tal
poder que -valga aclarar- nosotros mismos se los hemos dado. Pero al
final del juego tampoco es culpa de este pueblo, este pueblo que no
reacciona, que no grita y vela por no ser pisoteado, no es culpa del
pueblo no poder gritar cuando su boca ha sido cosida y sus ojos han sido
devorados por los pocos pero verdaderos dueños de este país.
Se cubren diciendo que en cualquier guerra hay
muertes, y claro que las hay, pero eso no le da ninguna validez al uso
inútil de los recursos económicos del país, ¿Se ha puesto a pensar qué
nivel de desarrollo se hubiera logrado si en lugar de desperdiciar
vidas, recursos y sobre todo tiempo en causas completamente inútiles,
luchando por una libertad inexistente y que al final de cuentas no nos
dejo absolutamente nada favorable? Nada es excusa para tal derroche de
recursos, y si en dado caso quieren asesinarse como cerdos hasta el
ocaso de sus vidas que lo hagan, pues la libertad hasta en esas
situaciones es completamente opcional, pero ¿Por qué arremeter sus pocas
ganas de vivir con gente que nada tiene que ver en el conflicto?
Hoy es un día memorable, y no por bueno, no por
santo, no por digno; sino por haber manipulado los medios, por haber
envuelto en una cortina de humo el delito cometido por los altos mandos
del ejercito, por haber anulado y hecho caso omiso al más grande de los
crímenes cometidos en nuestro país: La muerte de personas inocente a
causa de la guerra.
Esperanzas
Hoy llueve en la ciudad; todo se nubla mientras desgajo éstas letras y
tu silueta se vuelve evanescente y se confunde con el humo de este
cigarrillo que se lleva ese tiempo que compartimos en los bancos de
plaza y en las aceras que nos cobijaban del frío de las noches en que te
iba a dejar tarde a tu casa –Sí acaso te acordaras- y ambos odiábamos
eso, ambos odiábamos eso que nos dejaba vacíos y estaqueados en mitad de
la calle con una esperanza de volver a vernos ese día tan vana como la
esperanza de lucidez humana. Me encontraba ya perdido, sumergido en un
manojo de instantes ya perdidos e irrepetibles, porqué cada momento
junto a vos fue totalmente distinto, en algún momento estábamos
comiéndonos una manzana bajo la sombra de un frondoso árbol, esa manzana
del pecado original del que nos considerábamos absueltos por ósmosis y
vos con un tono burlesco me obligaste a comerla. Otro día recuerdo
caminar de tu mano y por puro capricho tuyo querías jugar a las
escondidas, siempre tan niña, tan inmadura y consentida, no aceptabas un
no por respuesta, y entonces jugamos a las escondidas estuvimos
buscándonos casi medio día –Debo aceptar que estuve a punto de rendirme,
que mala sangre buscar a alguien por medio día sin ningún éxito- pero
justamente cuando me di la vuelta para volver a mi casa mis labios se
encontraron con los tuyos y yo reaccione exaltado y agradeciéndote por
la sorpresa te lleve a mi apartamento, ahí fue que todo se consumo, ahí
fue que todo quedo, ahí fue que todo se volvió tan cristalino y puro
como el agua pero lastimosamente no era nada más que simple y llano
sexo.
lunes, 25 de marzo de 2013
El monstruo rutinario
¿Se ha puesto a pensar Por qué dice: “Mañana será otro día”? Claro, cuando la frase sale de su boca espera que así sea, espera que el siguiente día traiga consigo otras cosas, cosas nuevas, cosas únicas que lo conviertan en un día diferente, creo que en el fondo cuando nos acostamos a dormir cansados por haber le declarado la guerra a la jungla que se encuentra cruzando esa puerta y mejor aún, haber salido victoriosos, cansados, abatidos, pero victoriosos, todos queremos así suceda.
Pero ¿Qué hace para que el día de mañana sea diferente? Pocas personas se ponen a pensar en esto a la hora de asegurar que mañana será otro día, pero ¿Sabe? Seguramente no lo será, seguramente será otro día tan rutinario como el que está terminando, otro día levantándose temprano y pese a eso salir corriendo al trabajo porque el tiempo se le ha hecho corto para cumplir con su horario, al salir de la casa ver las mismas calles, las mismas casas; Llegar a la oficina y ver las mismas cuatro paredes que limitan su libertad y de nuevo a realizar las mismas ocupaciones que todos los días realiza, pasar ahí encerrado hasta la hora de almuerzo, comer aceleradamente y volver de nuevo a la condena de las mismas cuatro paredes de su oficina, diez minutos antes de terminar su horario de trabajo comienza a observar el reloj un minuto tras otro sintiendo como todo lo que se hizo en el día, que fue básicamente nada, pasa por su cabeza una vez más. Cuando por fin llega la hora de salida, cruzar la puerta de la oficina y encontrarse, de repente, a un montón de personas cabalgando cual manada hastiados al igual que usted de haber pasado ocho o diez horas encerrados en una oficina, haciendo lo mismo de siempre. Tomar el bus de vuelta y al llegar a su cuadra caer en la cuenta que todas aquellas casas y calles que despidió en la mañana con el propósito de no volver a ver jamás siguen allí, inmóviles, inertes, cruzar la puerta de su casa entre prisas, sustos y cansancios. Entrar por la puerta y descubrir a la misma mujer que lo despidió cuando salió en la mañana, todo está igual. A la hora de dormir lo hará engañado con la esperanza de que mañana será un día distinto.
Desde pequeños se nos enseña a acostumbrarnos a esta absurda rutina, a perder la libertad de acción, a depender de cosas como el dinero, el tiempo y por supuesto, los medios para poder atenderlos como el trabajo y la hora. Creemos que cuando salimos del colegio estamos listos para vivir felices, pero, cuál será nuestra sorpresa al darnos cuenta que todos los años que desperdiciamos en el colegio fueron en vano. Se nos prepara para contagiarnos con esa rutina, para seguirla y obedecerla todos los días de nuestra vida, a ganarnos el dinero con ella, a depender de ella tanto que cuando llega la hora de la muerte el hecho de no poder continuar con la rutina nos asusta, cuando llegamos al ocaso de nuestra vida nos damos cuenta que lo único que nos hizo falta hacer con la vida, fue vivirla. Claro, pasamos toda nuestra niñez y juventud esclavizados a un sistema de vidas homogéneo y enfermizo, desperdiciamos todas nuestras energías de niñez y juventud atados a una vida rutinaria, para que después, ya cansados, aburridos, agobiados de la vida se nos dé por fin un poco de libertad cuando somos ancianos y ya no tenemos ni la fuerza ni la vitalidad para poder vivir la vida.
En mi caso la muerte no simboliza cruzar el umbral de lo metafísico, tampoco que me convertiré después en alguna otra especie animal, para mi morir es simplemente esa oportunidad que tenemos de finalizar con la rutina, de vencerla para nunca más poder caer en ella.
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