jueves, 2 de mayo de 2013

Composición febril de dos cuerpos amándose

Bastaba acercar mis labios a tu cuello para sentir tus uñas hundirse en la piel de mi espalda. Bastaba perdernos entre besos y caricias mañaneras, desdibujar nuestros cuerpos y amarnos hasta que la salida del sol no lo impidiera.

Explorar minuciosamente cada rincón de tu esculpida figura y de un momento a otro escuchar ese gemido como un canto victoriano anunciando la cúspide del éxtasis que ambos logramos alcanzar.

Luz tenue, cama de rosas y toda una noche que nos esperaba ansiosa para devorarla devorándonos, y así desnudos nuestros cuerpos, sumidos en una cadencia difícilmente replicable, desapegándonos por completo de las cosas materiales para protagonizar el soneto en tus labios y la melodía de tu cuerpo ardiendo en llamas de pasión.

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